SOBRE TODO es un proyecto artístico que toma como protagonista el espacio aéreo para configurar una reflexión política y poética sobre como este lugar está en proceso de convertirse en territorio, y como este acto de territorialización puede ilustrar problemáticas actuales relacionadas con el Capitaloceno y sus catástrofes ancestrales (aquellas que son simultáneamente pasado y presente).
Sobre todo intenta hablar del cielo sin nombrarlo.
Sobre todo lo intenta, y es en ese intento errado en el que se construyó.
Sobre todo en esos intentos que narran el momento presente y el mañana que fue ayer, en esas ilustraciones luminosas que indican un futuro programado, en ese rótulo que informa, en ese llavero con un lema que recuerda.
Sobre todo te recuerda que estás aquí por algo, debiste venir por alguna razón y eso es suficiente. Es suficiente que ahora estés leyendo esto.

Sobre todo es suficiente porque tú también formas parte de esto, de este aire que está aquí, que estás cambiando ahora mismo, mientras lees. Este aire que, sin darte cuenta, entra en ti para cambiarte.
Sobre todo, sin embargo, está patas arriba, porque hemos perdido el horizonte, el compás ha estallado de tanto usarlo. Mirando hacia arriba nos encontramos a los que quieren seguir conquistando, pero también a un grupo de estorninos que por momentos parecen dibujar un puño, conformando así una verdad más cierta, un poder más rotundo.
Sobre todo y sobre lo difícil que es aceptar que este es un texto expositivo que no quiere serlo, y, sintiéndose vencido, comienza a explicar las piezas que conforman este puzzle.
Sobre todo un ensayo audiovisual de 25 minutos que habla de la atmósfera, el pulmón, el viento, los insectos, los ventiladores, las aspas, la fábrica, el humo, las siluetas, los pájaros, las plumas, el huevo o la gallina, el refugio, la nube, los aviones, las bombas, la niebla, la bruma, la nieve, la explosión, los carretes, la retina, las imágenes, el cielo y la bruja, las ondas, los satélites, las constelaciones, las revoluciones, las bandadas, las estrellas y el punto. Es decir, habla del techo.
Sobre todo hablan las columnas que ya no sujetan, las que flotan. Nueve columnas flotantes dicen que alguien ilustró escritos, ¿o eran más bien promesas? Lo cierto es que vienen de patentes. También es verdad que son bocetos de máquinas. Alguien las ha diseñado para extraer minerales del más allá. Más que mostrar aquello que se espera construir, las líneas del dibujo reflejan la tragedia del expolio que viene.
Sobre todo, en la calle de esta sala, hay un expositor sin vitrina. Es como uno de esos expositores que venden o alquilan lugares. El lugar, aquí, es una historia, una línea temporal marcada por momentos, leyes; una cronología del derecho al expolio.
Sobre todo, o mejor dicho, sobre la playa, están los adoquines. Así lo escribía alguien sobre una pared de París un mayo de 1968 (sous les pavés, la plage). O de alguna manera lo denunciaba alguien en un discurso en Davos un enero de 2019 proponiendo que actuemos como si la casa estuviera en llamas, porque lo está (I want you to act as if the house was on fire, because it is). Todo eso parecen proverbios, palabras, eslóganes robados. Eso o llaves maestras. El llavero, ese de ahí, está ahí para que lo robes. Para que te lo guardes en el bolsillo, para que aparezca cada vez que abras una puerta, para que cuando cierres la puerta te pares a pensar que efectivamente: bajo el techo, las llamas (sous le toit, les flammes).
Sobre todo, sobre las llamas.
“Sobre todo”, que es lo mismo que “por encima de todo” o “por arriba de todos los cuerpos y todas las tierras”.
Sobre todo, así es, sobre todo.
— Enar de Dios Rodríguez

